
-Y así es como el león se enamoró de la oveja...
-¡Qué oveja tan estúpida! -musitó.
-¡Qué león tan morboso y masoquista!
El tiempo pasa incluso aunque parezca imposible, incluso a pesar de que cada movimiento de la manecilla del reloj duela como el latido de la sangre al palpitar detrás de un cardenal. El tiempo transcurre de forma desigual, con saltos extraños y treguas insoportables, pero paras, pasa. Incluso para mí.
- Puedes llevarte mi alma porque no la quiero sin ti. Ya es tuya.
