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viernes, 22 de agosto de 2008

Sin ideas.


La calle llamaba a gritos, gritos grises a lo lejos se escuchaban, temblaba, todo se nublaba. Más de cinco llantos en aquella madrugada se escuchaban, llantos que sangraban, llantos que listos en la vuelta de la esquina me esperaban. Buscaba alguna solución, mas ninguna a mi cabeza trastornada llegaba, debió haber sido el efecto de tanta marihuana que cada noche fumaba o el alcohol que su perfume barato contenía. Algo difusa mi visión en aquel momento se encontraba, solo veía sombras, sombras que me asechaban, como se abalanzaban sobre mi espalda y cara, me cubrían del mismo gris opaco sucio que cubría la Avenida 24.

Sabía que esa noche algo intenso ocurriría, no es que lo que se acaba de relatar sea algo de cotidianidad, pero algo sumamente diferente, alucinante y magnifico, algo que ni en sueños aparecería ni en la imaginación del más ilustre escritor. Es por eso que me quede sentada en la vereda, los autos a esa hora pasaban a 180 kilómetros por hora (mi reloj contiene velocímetro), gente “muerta” por el alcohol se destrozaba a las cinco de la mañana, era un horrible panorama, pero tenia la esperanza de que algo ocurriría, algo que cambiaria mi rumbo… y espere, espere… espere hasta las 00.01 del día siguiente, mas nada ocurrió, me desvanecí en llanto, nuevamente tembló, ahora gritos me esperaban a la vuelta de la esquina… pero lo peor es que nada ocurrió, nada… solo era esperanza perdida, tiempo perdido, falsa ilusión. Pero… que equivocada estoy, eso fue lo que ocurrió, tenia que vivir eso… lo se, lo supe luego, era necesario. Y luego dormí, dormí, días enteros, dormí porque aprendí lo que en meses no me permití admitir.

sábado, 3 de mayo de 2008

Congestionado.

En la fábrica del pecado me construyeron, a mí y a mi hermano. Creí que el pasado estaba ya algo atrasado como para nuevamente esperarlo y corrí, corrí y no pare hasta llegar hasta aquel semáforo azul herbáceo. Cuando la locura ya me transformaba en una adicta al engaño, consumí la píldora azul que guardaba en el bolsillo de antaño, calmo el dolor, pero el efecto solo duro un salpicón, sin duda necesitaba mas de aquel licor compacto. El engaño provoco que la metamorfosis de mi cerebro alcanzara la máxima velocidad permitida en el ciberespacio… pero las leyes imaginadas quedaron automutiladas en aquel rincón del cuarto esmeralda. Tan solo necesitaba papel de escribir y una pluma, sabia que eso calmaría el dolor, al menos me doparía entre palabras, palabras que salen tras otras palabras y que ni el viento se llevaría; palabras en fila que esperaban ser escritas, palabras que sacaban su numero y esperaban su turno, palabras, mas palabras,; palabras que nacían, palabras embarazas, palabras…necesitaba papel de escribir y la pluma… tan solo un papel de escribir y una puta pluma.

lunes, 24 de marzo de 2008

La imaginación me lleva a la perdición.


Apague la radio reloj
No quiero escuchar ni una vez más el despertador
Ya no quiero despertar
Hoy solo quiero soñar

Temo a criaturas creadas por mi mente
Mi imaginación me lleva a lugares inhóspitos en los que ya no quiero estar
Temo a seres imaginarios y no a la realidad?

Alcoholemia positiva,
Test de embarazo negativo…
Y ya no quedan mas anticonceptivos.

martes, 18 de marzo de 2008

Percepciones

Tarde asquerosa, como bien lo denomino un ser algo incomprendido para mi, pues su sabiduría y madurez sobrepasan mi limite de inocencia. Me baje de autobús, miro el cielo, veo humo, nadie lo observa, le digo a mi hermana: hay un incendio no muy lejos de aquí; sus ojos me demostraron que no comprendían de lo que hablaba… minutos mas tarde, el humo y el fuego impregnaban el aire, no podía evitar sentir algo de placer. Tiempo después, un sonido ensordecedor inundo el ambiente, era el carro de bomberos (siempre me he preguntado si el color rojo conlleva a un símbolo), que volaba por las calles para llegar a su paradero, la gente alarmada miraba a ambos lados, pero aun así no podían ver cual era el “paradero” de ese carro rojo.

Me sentí algo extraña entre esa masa de gente, pues la cantidad de personas no requería la calidad de ellas para percibir situaciones exteriores a ellos. Viven en su mundo gris, no comparten su metro cuadrado (puede que compartan el del tren subterráneo), pero sus anteojos o tan solo la ceguera que produce tanto cemento los hace ser algo reprimidos y no sentir lo esencial.

Mientras me quemaba por el fuego que expelían los bloques de cemento, pensaba que mis sentidos eran demasiado desarrollados para el mundo en que vivía… y luego me trate de absurda, porque no soy ningún energúmeno del siglo XXI, no intento serlo y al menos creo no serlo. Luego de unos pasos más y una que otra quemadura dolorosa, me di cuenta que mis sentidos ya no eran tan sensibles como me lo imaginaba, que cada día voy perdiendo un poco mas de ellos, pensé lo siguiente: al paso del tiempo seré la niña ciega que pediría un vestido amarillo , terminando vestida de gris; más tarde, sería la señorita sin papilas gustativas que pediría mousse de chocolate y termiaría comiendo pie de limón; al paso del tiempo, me trasnformaría en la señora sin olfato que busca comprar un perfume con olor a rosas, finalizando su compra con una colonia para; con el paso de los años sería la señora, a pasos de ser un a adulta mayor, sin la habilidad de palpar cosas , por lo tanto, sentirlas, que ruega por las caricias de su esposo y recibe tan solo el aire en su rostro; finalmente me convertiría en la anciana sorda-muda que desea escuchar el canto de las golondrinas al amanecer, mientras tan solo podría recibir el sonido ensordecedor de la sirena de una ambulancia, estacionada en frente de su casa. Minutos más tarde, sorprendentemente transportada por un carro blanco, recobraría cada uno de mis sentidos, observaría a los autos dejándome atrás, gustaría del sabor del suero en su lengua, olfatearía el olor semejante al de un hospital, sentiría el roce de un asiento de cuerina negra, escucharía por encima mi cabeza el sonido de la misma sirena que antes estuve imposibilitada de oír y preguntaría : Por qué es a mí a quién se llevan? . A kilómetros de distancia de mi hogar, descubriría el nuevo mundo que el nuevo mundo qu esperaba por mi, el manicomio ubicado a la salida de Puente Alto.